Capitulo X - El Descenso de Barrancos - Las Arterias de Nuestras Montañas
Coautor con Susana Benedí Rúa, Alejandro Puyó Abadía, María Eugenia Castillo Cortés y Rafael Carnicer Gasca

    Un.



PROLOGO
Cita de Lucien Henri César Briet
Bellezas del Alto Aragón. 1913


LA GARGANTA DE ESCOAIN

    …El alma siente un verdadero encanto en el seno de las profundidades de la admirable cortadura. Sin cesar, maravillosas paredes grises, enmohecidas, doradas, como impregnadas por el sol de España, empenachadas de árboles y arbustos, suben y estrechan en un abrazo inmenso los cielos transformados en una cinta azul. Las escenas cambian a cada paso sin romper la armonía general sobre la maciza roca, o entre los movibles escombros, el torrente se desliza buscando su camino, trazando su propio lecho, precipitándose desde lo alto de las barreras que se le oponen, creando charcos aquí, allí dividiéndose en brazos, más lejos formando descensos rápidos, y en algunas partes cataratas…



TEXTO PRINCIPAL DEL CAPITULO
Por Eduardo Sánchez Abella


UN POCO DE HISTORIA

    Sin entrar, por supuesto, en la degradación fundamentalmente mediatica de la práctica del “turismo pirenaico de aventura”, y con el que los “Anfibios” no tenemos nada que ver, la disciplina deportiva del Descenso de Barrancos como actividad de montaña, tal y como se la conoce en la actualidad, es relativamente joven si la comparamos con las causas y actuaciones que se produjeron hace algo más de un siglo y que, sin duda podemos afirmar, que constituyeron sus orígenes.

    En el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Huesca (1845-1850), de Pascual Madoz, podemos encontrar descripciones de los escenarios donde se van a realizar las investigaciones; los ríos Alcanadre, Mascún y Vero.

    A partir de 1871 comienzan a aparecer por la Sierra de Guara y a interesarse por sus cauces, en especial el Barranco de Mascún, una serie de pirineistas franceses como Henri Passet, Albert Lequeutre, Aymar d’Arlot (mas conocido como Conde de Saint-Saud), Antonin Lacotte-Minard y Albert Tissandier entre otros. Son las primeras incursiones no motivadas por tareas laborales de la vida diaria.

    En 1878, el geólogo y paleontólogo aragonés Lucas Mallada y Pueyo, ya deja referencias de su visita a la Garganta de Barrasil en sus publicaciones.

    Entre los años 1890 y 1911, el pirineista francés Lucien Henri César Briet (1860-1921), a través de sus numerosas y concienzudas exploraciones del Alto Aragón, no se limita solamente al recorrido, fotografiado e investigación de las zonas visibles y/o accesibles, si no que baja a los cauces de nuestros más emblemáticos ríos, cañones, gargantas y barrancos. De esta forma, y no sin correr riesgos y/o peligros, se acerca a las entradas y salidas de los tramos estrechos de los cauces, introduciéndose en ellos en descenso o en remonte hasta encontrar obstáculos insalvables. Es uno de estos últimos, pero esta vez en forma de cláusula testamentaria, el que le obliga a abandonar definitivamente sus extraordinarios trabajos de descubrimiento e investigación.

    Años más tarde, es la propia situación politica y economica de nuestro pais la que impide de forma generalizada una continuación en este tipo de actividades.

    En las decadas de los años 50 y 60 se desarrolla una segunda época mas tecnificada en la que se procede al remonte de los principales barrancos de la Sierra de Guara. Grupos de espeleólogos franceses al mando de Paul y Pierre Minvielle ponen las primeras huellas humanas en el fondo de los hasta entonces inaccesibles tramos de los cauces. Como fruto de estas labores nos queda publicada una Guia de la Sierra con los datos recopilados.

    La tercera época comienza a finales de los años 60 con los primeros recorridos en descenso (tal y como se realizan actualmente). En estos trabajos, realizados fundamentalmente por el Grupo de Investigaciones Espeleológicas de Peña Guara (G.I.E.), se encuentran los principales cauces de la Sierra de Guara.

    En los primeros años de la década de los 80 se completan prácticamente todas las aperturas en la Sierra y se produce una corriente de desplazamiento hacia nuevos objetivos, concretamente el Pirineo Oscense. Años mas tarde hemos podido comprobar que la fiebre se ha extendido desde su cuna al resto del territorio aragonés y que también el Descenso de Barrancos se practica en muchos macizos montañosos de España y del mundo.

    Estos breves apuntes que acabo de citar, pueden ser consultados con muchisimo más detalle en la siguiente dirección Web del sitio Cañones y Barrancos:
    http://www.barranquismo.net/paginas/historia/historiaespana.htm

    Se trata de la “Historia del Descenso de Barrancos en España” cuyo autor, José Luis Cabello, había publicado previamente en la revista EspéleoMadrid editada por la Federación Madrileña de Espeleología. Este extraordinario trabajo de investigación y recopilación de datos vió la luz en dos partes bien diferenciadas. La primera se refiere a los orígenes de la disciplina en Aragón (número 3, de junio de 2002) y la segunda a otras zonas de Aragón y al resto de España (número 4, de enero de 2004), ambos de la citada revista.


EL DESCENSO DE BARRANCOS EN EL SENO DEL CLUB

    En los primeros años de la decada de los 90, un grupo entusiasta y decidido, se forma y practica la disciplina bajo la tutela de Javier Serrano “Speaker” en calidad de Director del Comité Deportivo de Alta Montaña y el apoyo tenaz e infatigable de Ernesto Martí. Ambos exprimen el Calendario de Actividades para dar cabida veraniega a esta nueva fiebre deportiva que empieza a despertar en los corazones de algunos montañeros y que no se sabe todavia bien como encuadrar.

    En el año 1995 y coincidiendo con los últimos coletazos de la presidencia de Julián Vicente “Nanín” se dá una salida digna a esta situación con la creación del Comité Deportivo de Descenso de Barrancos, Aguas Bravas y Espeleología, que tuve el honor de inaugurar en calidad de Director y contando con la inestimable ayuda del Equipo Técnico formado por Rafael Carnicer “Padre” y Daniel Mayoral, ambos, Monitores de la E.A.M./F.A.M. En su primer año de vida, el nuevo Comité hereda el Calendario de Actividades programadas previamente por Javier y en los dos años posteriores se redactan especificamente para todos los meses (excepto agosto) dando así cabida a todos los nuevos objetivos. Salidas promocionales, didacticas y ordinarias; Cursos de Iniciación, Perfeccionamiento y hasta un Master Canyoning; algunas incursiones en Cuevas y actividades lúdicas en Aguas Bravas como el Rafting. Una participación elevada y constante (para los condicionantes de la actividad), hacen que este periodo de tres años se convierta en la epoca dorada del Comité.

    Lamentablemente, la alegría dura poco en la casa de los pobres y una sucesion de graves incidentes me obligan a presentar la dimisión en mis cargos de Coordinador del Area Deportiva y de Director del Comité Deportivo de Descenso de Barrancos, Aguas Bravas y Espeleología.

    El año 1998 resulta tristemente desierto y en 1999 se hace cargo del Comité, mi compañera Monitora de la E.A.M./F.A.M., María Jesús Martín “Pantera Negra”, a quien, tanto el “Padre” como un servidor, ayudamos puntualmente en las Salidas y Cursos. Esta situación solo durara un año ya que María Jesús se ve obligada a dejar sus tareas benevolas por motivos laborales.

    Entre los años 2000 y 2002, la Junta Directiva opta por la alternativa de explotación profesional, con nuestra reiterada oposición y la de la Federación Aragonesa de Montañismo.

    Tras el periodo electoral, con la proclamación de Gonzalo Albasini como nuevo Presidente y gracias al apoyo y a la voluntad de los Socios, prospera la candidatura presentada por quien suscribe, para reinstaurar la figura benevola del Comité bajo el mismo esquema que se utilizó en el periodo 95-97.

    Todos los participantes gozan de las Salidas y Cursos programados hasta que, de una forma totalmente unilateral —incumpliendo los Estatutos— y sin finalizar el año 2003, la Junta Directiva aborta el excelente funcionamiento del Comité argumentando (varios meses después y en la Asamblea General, bajo el asombro de muchos de los Socios allí presentes) que no respondía a los intereses de la Sociedad.



EL BAUTIZO
Por Susana Benedí Rúa. Deportista
Extracto del artículo “Cursos Técnicos en Descenso de Barrancos - Informe del Comité de Descenso de Barrancos, Aguas Bravas y Espeleología” publicado en el Anuario de Actividades de la Sociedad Deportiva Montañeros de Aragón 1996-97, adaptado y cedido amablemente para éste capítulo


    Dicen que la vida está llena de innumerables sorpresas y lo que aparentemente es tan sencillo como comerse un melocotón, puede entrañar riesgos tan inesperados como por ejemplo, morir asfixiado y con la garganta rasgada por el simple hueso de esta fruta.

    Realmente no hay nada que sea peligroso o seguro; todo depende del cuidado que se tenga en realizar algo para saborear y sacarle todo el jugo.

    Siempre he admirado la naturaleza, pero nunca había descendido al interior visible de las montañas para dejar atrás los espacios abiertos y deslizarme por recovecos escondidos, estrechos pasillos y hondas gargantas.

    Ahora ya se a que sabe el agua profunda del interior de una poza; de que color son las badinas resplandecientes con el paso del sol; a que huelen las plantas, las rocas y el lodo; como es el sonido del agua mientras gorgotea y golpea, cincelando y suavizando las paredes del barranco; que se siente al lanzarte al vacío para luego sumergirte en aguas que impresionan por su gran frescura.

    Descensos como el de la Garganta de Las Gloces, Barranco del Furco de Arán, Garganta Superior del Río Yesa, Barranco de Viandico, Barranco Inferior de Consusa…, son reflejo de: agua y roca; luz y oscuridad; claridad y umbría; aventura y soledad… Son un cúmulo de satisfacciones que provocan un contacto íntimo y secreto con la naturaleza. ¿Que os diría? pues probablemente que prefiero cualquiera de ellos antes que ninguna exquisita fruta o manjar que lleve hueso.



LOS DESCENSOS INVERNALES
Por Alejandro Puyó Abadía. Deportista
Texto redactado expresamente para éste capítulo


    Si ofreciéramos a un montañero cualquiera la posibilidad de realizar una ascensión con los esquís de travesía al Moncayo en pleno mes de agosto, probablemente nos miraría como si nos hubiéramos escapado del frenopático; y tendría razón, ya que no se dan las condiciones necesarias. Si esa misma oferta la hiciéramos para irnos a descender un barranco del Pirineo en el mes de enero, la expresión sería la misma aunque, en este caso, las condiciones fueran totalmente factibles.

    Mucha gente piensa que las condiciones óptimas para el Descenso de Barrancos son la primavera tardía y el verano, reduciendo incluso algunos el período a plena canícula, pero esto no es así. Agua tenemos todo el año, las instalaciones tampoco se suelen ir de ahí y el interior de barrancos y cañones sigue siendo, al menos, tan bonito como en verano. La verdadera diferencia es que tenemos que adaptar, como en el resto de actividades de montaña, nuestro material y horario a las condiciones invernales. Incluso hay descensos que son más peligrosos y fríos en junio (el Río Ara tiene su máximo de caudal en este mes por el deshielo) que en los meses invernales, donde su régimen nivopluvial hace que las precipitaciones no desagüen directamente.

    Aún así, hay que tener en cuenta una serie de precauciones antes de iniciarse en la disciplina invernal. Deberemos prescindir de neoprenos delgados y optar por milimetrajes adaptados al frío (5 mm. es lo mínimo) acompañados por chalecos o “shorties” para el interior. Tampoco está de mas acompañar la cantimplora con un termo con café o té bien caliente y, en algunos casos extremos, material específico de hielo como un piolet, tal y como les sucedió a unos amigos en el Salto del Carpín este invierno. Y es que muchas veces nos podemos encontrar las instalaciones de rápel cubiertas por una gruesa capa de hielo, como también ha sucedido numerosas veces en el Caldarés.

    El hielo normalmente no llega a ser tan problemático y como mucho provoca resbalones, contando con que patinar es algo inherente a los barrancos; aún así, la visión de rapelar en volado entre témpanos de más de cinco metros como en La Portiacha o paredes enteramente cubiertas con tapices de hielo como en Lapenilla bien merecen una visita, aunque sea ocasional.

    Las condiciones para marcharnos pueden ser más duras que para empezar, ya que quitarte el neopreno te congela hasta las ideas; un ejemplo a las últimas consecuencias fue el descenso invernal y nocturno de los Oscuros de Balcés en el que una copiosa nevada completó las condiciones más duras posibles.

    Aunque el descenso no se prevea nocturno, no debiera faltar al menos un par de frontales por grupo, ya que cualquier inoportuno retraso nos mete en las más profundas tinieblas, teniendo que realizar los últimos rápeles y el retorno a la luz de la luna (y las bombillas) como ya he vivido en Consusa Inferior o San Martín de la Val d’Onsera.

    Por otra parte, en vez de toalla, podemos emplear un albornoz para secarnos, ya que su eficacia se ha demostrado al final de varios descensos invernales como Garganta de Escuaín, Lumos, Fornocal… ante la mirada asombrada de los conductores que por ahí pasaban.

    En definitiva, con las debidas precauciones, los descensos invernales pueden ser incluso más recomendables que en verano: muchísima menos gente, entorno diferente, otras emociones… teniendo en cuenta que la previsión, la formación y el saber renunciar siguen siendo condiciones indispensables para practicar este deporte y tantos otros.



ASPECTOS BASICOS DE AUTORRESCATE Y MEDICALIZACION
Por María Eugenia Castillo Cortés. Deportista, Enfermera y Alumna de los C.U.E.M.U.M.
Texto redactado expresamente para éste capítulo


    El Descenso de Barrancos no es solo como su nombre indica el “descenso”, sino que engloba distintas técnicas aparte del conocido rápel.

    Hoy en día, ha aumentado el número de rescates en barrancos, pudiendo ser consecuencia tanto por el incremento de personas que practican este deporte como por el desconocimiento de técnicas de rescate, en algunos de los casos muy simples.

    Toda persona que se introduce en un barranco debería de conocer técnicas de rescate y autosocorro, técnicas básicas de escalada, la existencia de posibles vías de escape, el caudal del cauce y como utilizar el material en una progresión por cuerda para remontar el itinerario en caso de no poder continuar con el descenso. Muy importante e ideal sería el conocimiento de la R.C.P. (Reanimación Cardio Pulmonar), inmovilización de traumatismos y primeros auxilios de ahogados.

    Actualmente el rescate medicalizado en el interior de los barrancos ha progresado gracias a la existencia de profesionales titulados en medicina y enfermería preparados para la intervención en medios aislados y con conocimientos de técnicas de rescate. Son los titulados en los C.U.E.M.U.M. (Cursos Universitarios de Especialización en Medicina de Urgencia en Montaña), que tienen una duración de tres años con prácticas en alta montaña, descenso de barrancos, escalada y esquí.

    En muchos casos, las imprudencias se pagan antes de que estos profesionales preparados, puedan acceder a un lugar hostil y aislado como es el interior de un barranco, a pie o por medio del helicóptero.



EL ESPIRITU DE UN DEPORTE. DESCENSO DE BARRANCOS DE AYER Y DE HOY
Por Rafael Carnicer Gasca. Monitor Técnico en Descenso de Barrancos de la E.A.M./F.A.M.
Texto redactado expresamente para éste capítulo


    El recuerdo del comienzo de esta actividad se presenta en mi mente cuando hace doce años éramos unos pocos que, con más ilusión que conocimientos técnicos, empezábamos a practicar ese deporte del que nuestros vecinos franceses y nuestros espeleólogos fueron pioneros. Comenzamos con la karstica caliza de la Sierra de Guara, proseguimos con Cañones del Pirineo y algunos, en su inquietud, visitaron zonas como El Verdon, Los Alpes del Sur, La Isla Reunión, etc. Nos movía el espíritu de conocer parajes naturales que, labrados por la fuerza del agua y su poder erosivo, eran brindados a nuestra observación.

    La ilusión del conocimiento inicial no se pierde con el tiempo sino que madura buscando compartir con otras personas la experiencia acumulada. El deporte del barranquismo exige una progresión lógica de aptitudes físicas, técnicas y mentales que no siempre se efectúan gradualmente. Desde los descensos más sencillos hasta los de mayor grado requieren las mejores aptitudes para su desarrollo, una preparación en material personal y en material colectivo organizado en función del número de personas que vayan a efectuar la actividad, croquis de la zona en aproximación, descenso y retorno, conocimiento de horarios, “meteo” del lugar, alimentación, vías de escape, dificultad del barranco según el grado teórico en reseña, recordando que un mismo descenso variará notablemente según las condiciones del caudal llegando a poder ser extremadamente peligroso ante una crecida.

    Todos estos conocimientos de organización y los propiamente técnicos de utilización de cuerdas, progresión en Barrancos y variación de caudales fueron adquiridos día a día por nosotros mediante la práctica acumulada y más de un susto. Sin embargo en la actualidad se consiguen mediante los Cursos de Iniciación y de Perfeccionamiento impartidos por los Monitores Titulados de aquellos Clubes que defienden, en igualdad, las disciplinas de montaña minoritarias y patrocinan en su seno grupos cualificados para su desarrollo.

    Os animamos a compartir con nosotros, una pasión y una disciplina que es algo más que un mal llamado deporte de aventura en el que la suerte juega un papel protagonista ante el desconocimiento y los accidentes. Animaos a descubrir esta actividad pero siempre con una correcta formación y una práctica guiada por compañeros de mayor experiencia. ¡Poned la suerte en su sitio justo!

    Hasta pronto. Nos veremos en algún barranco…


AGRADECIMIENTOS
Por Eduardo Sánchez Abella


    Una vez relatados los hechos hay que mirar a las personas que estan detrás (ya que sin ellas nada de todo esto hubiera tenido lugar) y que de una u otra forma han participado en las actividades, ayudado y/o colaborado en la organización interna del Comité Deportivo de Descenso de Barrancos, Aguas Bravas y Espeleología durante los periodos de gestión del mismo por mi parte. Son muchas, así que, con el temor de poder olvidarme involuntariamente de alguna, tengo el placer de citar a:

    Javier Benedé, Susana Benedí, Joaquín Calvo, Rafael Carnicer, María Eugenia Castillo, José Luis Escalada, Antonio Escartín, Marta Fabre, Angel Raúl Fort, Francisco Javier Gil, Rosa María Hernando, Enrique Jeréz, Mercedes Jeréz, María Elena Lambea, Victor Manuel Laserrada, Francisco Javier López, Roberto Luesma, Ernesto Martí, Jesús Martinez, Enrique Mateo, Daniel Mayoral, Alejandra Morós, Teresa Morte, Teresa Royo, José Mariano Ojuel, Francisco Olías, Ignacio Ortega, Carlos Oyarzabal, Enma Oyarzabal, Eduardo París, Roberto Pascual, Ana Belén Pitarque, Alejandro Puyó, Claudia Rubio, Concepción Lourdes Rubio, Alfonso Sancho, Daniel Sarasa, Blanca De La Serna, Javier Serrano, José Javier Solana, Nestor Soler, David Tresaco, Helga Zindel…

    Para terminar, y de la misma forma, quiero reiterar el agradecimiento a mis colaboradores en la redacción del presente capítulo: Susana Benedí Rúa, Alejandro Puyó Abadía, María Eugenia Castillo Cortés y Rafael Carnicer Gasca. Ellas y ellos han tenido total libertad por mi parte, como no podía ser de otra forma, para refrescar un poco el marcado componente historico del texto principal.

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Cita:
Lucien Henri César Briet - ©1913

Textos:
Eduardo Sánchez Abella, Susana Benedí Rúa, Alejandro Puyó Abadía, María Eugenia Castillo Cortés y Rafael Carnicer Gasca - ©1996-2004

Imágenes:
Eduardo Sánchez Abella y Raúl Fort Marí - ©1996-2004


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